jueves, 30 de octubre de 2008

El ángel o el diablo de Sofía

Ayer fue un día especial, hice la obra de teatro "El ángel de Sofía" y aunque ya la he representado varias veces, cada vez que subo al escenario y me desnudo, algo cambia dentro de mí. Por todo, por las circunstancias, la gente que está... Fue una noche agradable, que había que terminarla cenando tranquilamente en muy buena compañía, ese príncipe azul que tengo en mi vida. Pero claro, como en el cuento de la cenicienta, a las doce la carroza se convierte en calabaza, el príncipe desaparece, una se queda durmiendo en la cama, con mi manta eléctrica para entrar en calor y transcurrió la noche... (seguro que ahí actuó el diablo de Sofía). Esta mañana cuando me desperté me encontré con una quemadura a la altura del riñón derecho. Imaginar la situación. Me asusté, más que nada, porque no sabía si por otra parte de mi espalda que no estuviera a mi vista me había quemado. Y al no tener sensibilidad pues no saber la gravedad de la quemadura. 
Fijar que pese a las molestias que tengo, pese  a todo, por lo que estoy indignada, fue por el servicio de urgencias, cuando llegué a las 8h en punto, me dijo un tipo con tono muy desagradable: ah no no, ya está cerrado, tienes que ir a tu centro de salud, y le digo, tengo una quemadura y el tipo con tono muy desagradable otra vez igual. Si hasta el guardia de seguridad que había al lado se quedó flipado por la contestación.

Así que nada fui al centro de salud y allí pese que a esa hora todavía no había llegado ningún médico, y en principio me tenía que esperar a que llegara un médico. Pero una enfermera súper maja, me atendió y me hizo la cura. Menos mal que no tengo sensibilidad algo bueno tenía que tener, así no sentí la peazo aguja que me clavó con el antibiótico que me puso.

Pero ya sabéis mala hierba nunca muere, así que aquí estoy vivita y coleando, mañana iré a que me hagan la cura y paciencia, que dicen que es la madre de la ciencia.

1 comentario:

ACP dijo...

Otro de los tristes episodios de la gente que no tiene sensibilidad ni facilidad de atención al público. Estuve a punto de insultarle, pero las lagrimillas de dolor de la nébula no me permitió perder el tiempo en ese personajillo.
Los efectos colaterales de no volver a usar la manta eléctrica (que desaconsejo a todo el mundo) serán pasar un calor de la leche a veintitantos grados porque ahora lo que rechinan son los radiadores... el diablo de Sofía ha traído el infierno.