domingo, 21 de septiembre de 2008
Mi silla
domingo, 14 de septiembre de 2008
ISABEL
Esta preciosidad es mi sobrina, ayer estuve con ella, tiene dos años que cumplió en agosto, empieza a decir cositas, a reconocer los colores, a hacer imitaciones. Me hacía muchísima gracia, cuando comiendo si yo ponía la mano de tal forma ella me imitaba. Tiene dotes de ser de mayor una gran artista... Si le va a venir de familia el teatro :) ... Pensaréis que se me cae la baba y no puedo negar decir que sí. La quiero un montón y me encanta ver como aprende cosas días tras día, le quedan cosas por descubrir aún.
viernes, 12 de septiembre de 2008
"EL DIARIO DE SOFÍA"
SEPTIEMBRE
Cuando salí de trabajar, dos de mis compañeras de trabajo decidimos ir esa noche a ver a Carlos Baute, pues Cadena Cien, había organizado un concierto, venía este cantante y era gratis, así que no perdimos la oportunidad de ver alguien que agrada mucho a la vista de cualquier mujer. Regresé a casa, cené algo rápido, con las mismas cogí la moto otra vez y me fui a Murcia. He de decir que yo vivo en Alcantarilla un pueblo que está a 5 km de la capital.
He de decir que esa noche me lo pasé muy bien hasta lo que recuerdo, estuvimos en el concierto, antes del concierto estuvimos en una cafetería llamada “Nueve pisos”, después del concierto nos fuimos a tomar algo a un pub, estuvimos en unos caribeño, pues me encanta bailar y sobre todo la música de merengue, bachata, salsa, en fin todo ese tipo de música, bailamos un montón.
Eran ya las 3 y media, al día siguiente teníamos que trabajar, así que decidimos recogernos. Acompañamos a una compañera a su casa, porque además mi moto estaba aparcada allí al lado, y cogimos la moto y llevé a mi otra compañera a su casa. Eran ya las 4 y pico de la madrugada y hacía frío.
Yo llevaba una cazadora vaquera encima de una camiseta corta a rayas, junto con mis pantalones ajustados, y unas sandalias que me había comprado hace unos días. mi amiga se empeñó en bajarme un plumas pues hacia frío y se empeñaba en que me quedase a dormir en su casa, pero yo no había traído ropa, era más cómodo para mi ir a casa, total estaba tan solo a 5 km... me puse el plumas, me despedí y le comenté que cuando llegara a casa le daría una llamada perdida, como siempre hacíamos para que supiera que había llegado a casa bien. Así que cogí la moto y me fui queriendo llegar a casa que hasta meses después no regresaría, pues mi vida quedó truncada en medio de ese recorrido. No recuerdo nada, ni siquiera recuerdo conduciendo, he querido ver tantas veces esa imagen o alguna que me hiciera recordar algo, pero todo ha sido inútil. Fue como un sueño que cambió mi vida por completo. Pero dentro de lo malo está lo más importante de todo, es que estoy “viva”, estoy aquí para contarlo, creo que para contarlo todo, tanto las cosas malas que me ha traído esta experiencia, como lo más importante las cosas bonitas que me han pasado, que han sido muchas.
Despertar para mi fue volver a nacer, aquel día nací de nuevo, porque el destino quiso darme una segunda oportunidad, podía haber sido más generoso y haber hecho que no me pasara nada, pero también pudo haber sido más cruel y no darme la oportunidad de continuar viviendo, además me ha dado algo que muy poca gente tiene. Ver la vida desde una perspectiva distinta, valorar cada segundo que transcurre en cada hora de cada día que colma de inquietudes mi vida. Por mucho que la gente te pueda llegar a comprender la situación por la que pasamos las personas que hemos estado tan cerquita de abandonar esta vida, jamás podrán ponerse en nuestro lugar, es algo tan complejo y egoístamente hablando intransferible. Cada persona lo vive de una forma distinta, aquellas a quienes le ocurre y a todas aquellas que están a tu alrededor.
No recuerdo exactamente cuando desperté, mis recuerdos son como cortinas de humo que se deslizan por mi mente en unos días que no eran días, porque cada hora era una eternidad. Estaba realmente mal, mis padres que en ese momento estaban en la playa, disfrutando de las vacaciones cuando fueron sorprendidos por una llamada telefónica a las 5 de la mañana, dándole la trágica noticia que haría cambiar la vida de todos los que estaban a mi alrededor. Vinieron pronto y tuvo que ser muy duro para ellos, llegar a un hospital, entrar y preguntar por tu hija, y que te digan que solo contaban con ella, es decir conmigo, sólo un par de días. Me había roto la clavícula, el pulmón lo tenía encharcado, un par de costillas, roto tres vértebras cervicales y tres vértebras dorsales, y lo peor tuvo que ser oír que su hija se había quedado parapléjica, que si salía con vida, tenía muchas posibilidades de quedarse tetrapléjica, que tenían que operarla a vida o muerte, la operación era muy delicada y que antes tendría que pasar toda una tortura china.
Me pusieron a los dos días el compás de tracción en la cabeza. Es algo que no olvidaré nunca, unos hierros que me clavaron en la cabeza, era un compás y detrás colgaba peso, cada día me lo apretaban, era tal el dolor, junto con todos los dolores que llevaba que me tuvieron que inyectar todo tipo de calmantes, incluido morfina. Y lo peor de todo, es que yo estaba consciente de todo lo que ocurría a mi alrededor. A veces divagaba y decía palabras que no venían a cuento, típico de una persona drogada. Así hasta que me operaron. Tuve la suerte de que la operación fue un gran éxito, consiguieron fijarme tres cervicales y las demás vértebras dorsales rotas en mi espalda, evitar que me muriera, y después evitar que me quedara tetraplejica.
Cuento todo esto tan desagradable, para que lleguéis si no a comprenderme, al menos acercarse lo más posible a por qué mi estado de ánimo actual, y al que tuve desde el primer día. Con tal panorama no es difícil entender, al menos para mi, que me lo tomara tan bien, para mi fue importante saber que estaba viva, que estaba allí, que formaba parte de la existencia de este mundo, y encima no estaba tetraplejica. Cantidad de gente que muere en accidentes de tráfico y ni siquiera lo han podido contar, es cierto que es muy duro ser parapléjica, pero no era el final de la vida, sino para mi, ser parapléjica, era tener la oportunidad de VOLVER A VIVIR.
Yo ya sabía por donde andaban los tiros, pues no movía mi cuerpo, y aunque nadie me había dicho realmente lo que me había ocurrido, yo sabía que por el momento no movería gran parte de mi cuerpo. Empecé a notar que llevaba una sonda puesta y no me había percatado de ello, me di cuenta de que me tocaban y yo no sentía nada. Eso era algo desconocido para mi. Hasta entonces no me había dado cuenta de lo inculta que era en temas referentes a una lesión medular. Pensaba que un parapléjico simplemente no andaba, que ilusa, si sólo fuera eso.... Ahí empezó mi conocimiento de todo lo que embargaba y embargaría mi lesión medular.